Hacía ya tiempo que no me viciaba con nada -desde los turbios días del Ogame-. Pero no podía fallar... con nada que tengo tiempo libre, termino cayendo en las telerañas de la caja tonta con teclas.

Después de una breve escaramuza con el Command & Conquer: Tiberium Wars (unas semanitas luchando contra los Nod, y metido en una peli con Cameron, la ayudante del Dr. House y el humano malo de V), he caído de lleno en otro comehoras sin fin: Second Life.
Aún recuerdo el principio de la historia con amargura:
Todo ocurrió una aciaga mañana, cuando en pleno frenesí pre-electoral me desperté con la curiosa noticia de que el lider de IU, Gaspar Llamazares, estaba de campaña por un mundo virtual. Este hombre, por cierto, se le ocurre e intenta cualquier cosa a la desesperada, ya que nadie le hace ni puto caso en el mundo real.
Y tampoco es que tuviera éxito en esa tentativa. Dicen que no acertó a subir bien por las escaleras, posiblemente por el nerviosismo de dar un mitin ante más de diez personas... y aquí eran ochenta, todo un récord.
Ya había oído hablar de ese mundo de mentirijillas. Cómo no, se me ponían los pelos de punta pensando en la clase de fauna que se podía mover por ahí dentro, sin duda influenciado por las machaconas noticias de los informativos de que los chats y los juegos en red son un nido de asesinos pederastas travelos que te envían fotos de su ojete moreno. Sin embargo, si Llamazares había entrado y sigue pareciendo el mismo de siempre -lo poco que parece-, no podía ser tan peligroso, ¿no?.

Y maldito el día...
Ahora mismo no sólo conozco el mundo, sino que te puedo llevar de visita a zoos, parques de atracciones, planetarios y discotecas; también me disfrazo de cualquier cosa y me cambio de ropa más rápido que Clark Kent acudiendo al WC en una superdiarrea.
Si no lo habéis probado, haceros un favor y no entréis nunca. Y en el caso de que ya os haya avisado tarde, entonces buscad a Rabanero Oh en el directorio de usuarios, que ese soy yo. Y ya nos iremos por ahí de fiesta o a apedrear cibergatos.
Tengo que darme a las drogas, que yo creo que voy a salir ganando.
